La escena no resultaba extraña. Ya se había visto alguna vez esta temporada: Valentino Rossi y Maverick Viñales se encontraban en la pista y se ofrecían ayuda, la rueda de uno guiaba al otro y al revés. Casualidad, decían ellos. Pero ocurrió en Qatar, donde el italiano logró su tiempo de clasificación (quinto) a rueda del joven piloto de Suzuki, la sensación (entonces) de la pretemporada, el chico del momento ahora. Se repitió en Argentina (segundo), y ha vuelto a pasar en Italia, donde el de Yamaha ha encontrado en su futuro compañero de equipo al colaborador perfecto. Después de muchos años en los que Mugello, el circuito en el que es adorado cual divinidad, se le atragantó como el que más –tanto su última pole position, como su última victoria en el GP de Italia se remontan al año 2008– Rossi logró ayer clasificarse en la primera posición. La rueda de la Suzuki de Viñales le enseñó el camino.
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