mardi 5 avril 2016

“¿Y Neymar, qué?”

La primera la tuvo Messi, que remató raso y la pelota se fue a la izquierda de Oblak; la segunda, otra vez del argentino, tras una jugada de Iniesta y un centro de Alba, tampoco encontró portería. Y en esas, apareció en escena Neymar para rematar de cabeza en la jugada más clara del Barcelona en toda la primera parte. El remate salió por encima del larguero. Neymar volvió a intentarlo, como el día del Madrid, pero, por segundo partido consecutivo, se fue de vacío. La ansiedad se comió su talento. Empezó flojo, se entonó al inicio de la segunda parte y desapareció de escena pronto, previsible en los movimientos y desatinado en el tiro. El brasileño repitió la pobre actuación que firmó apenas unos días antes, durante el clásico, y el equipo lo notó.

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