Fundidos, rotos, descorazonados, depres. Así se suponía al Athletic en Málaga tras el bajonazo de la eliminación europea ante el Sevilla. Un Athletic con las piernas y el alma cansados. Y surgió un Athletic físicamente pletórico, con solo seis futbolistas de los que jugaron en Sevilla y sin los tres más asociados con el gol, todos por lesión: Aduriz, Williams y Merino. Es decir, el Athletic partía sin 30 de los 50 tantos que había metido en la Liga y con un delantero centro, Viguera, casi inédito en la temporada. Pero, en casos así, cuando la picardía se asocia con el error, ambos individuales, puede ocurrir que llegue un gol, como el de Raúl García, en un saque de esquina, aprovechando el despiste de Albentosa que incluso se agachó para que el balón llegase al jugador navarro.
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