Falló un penalti, erró un posterior mano a mano ante el portero, mandó un testarazo al larguero, intervino en fuera de juego en un gol y marcó de la manera más inopinada al aprovechar un garrafal error rival, a Ibrahimovic se le espera porque tiene una cuenta pendiente con la Liga de Campeones. El sueco fue el ejemplo de la paradoja en la que se manejó el PSG, que estará en desventaja con el resultado con el que se abrirá el partido de vuelta por más que demostrase ser algo más que un tibio y reservón Manchester City.
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