Lorenzo lleva dos orejeras a izquierda y derecha, justo por debajo de la cúpula de su M1. Son negras, de forma rectangular y están hechas de fibra de carbono. Yamaha no tuvo inconveniente en imitar a uno de sus rivales en los circuitos y emuló las alas de la Ducati, la primera, en esta era moderna, en presentar de nuevo estos apéndices aerodinámicos en el trazado de Qatar el año pasado. Ayudan en frenada, permiten que la moto gane estabilidad en las curvas y que se reduzca el efecto de los caballitos a la salida de las mismas, ahora que el programa electrónico es menos sofisticado en las grandes fábricas de la parrilla. Pero lo que fueron un par de alas a banda y banda de la Desmosedici en su día son ahora toda una evolución (y proliferación) de la especie: en Ducati, las motos del equipo oficial ya no llevan dos sino cuatro alas cada una, con entradas de aire incluidas. Toda una revolución que está a punto de frenarse en seco.
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