Desde que debutara en MotoGP solo hubo un día en suelo americano en el que Marc Márquez no fuese el gran triunfador de la jornada. Era el año 2013, el chico de Cervera era el novato del año y llegaba a Laguna Seca, un circuito en el que no había corrido nunca antes, pues las categorías inferiores no competían en aquella maravillosa pista: era sábado y se clasificó el segundo. Claro que al día siguiente, el domingo, ganó la carrera y dejó un adelantamiento para la historia: le devolvió a Valentino Rossi un interior en pleno sacacorchos, la curva más famosa del trazado californiano. Unas cuantas carreras antes, el joven español se había estrenado en la categoría reina con una victoria también en suelo estadounidense: ganó el recién estrenado gran premio de las Américas. Desde entonces, el circuito de Austin no conoce más vencedor que él, que además, se ha llevado, también todas las pole position desde el 2013 hasta la fecha. Del gran premio de las Américas y del de Indianapolis, que se celebró hasta el curso pasado, y donde también ganó cada año, de modo que acumuló hasta siete victorias en suelo yankie.
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