mardi 5 avril 2016

La confusión del Wolfsburgo

Las cuatro chimeneas monumentales de la fábrica que Hitler mandó a construir para producir escarabajos domina la vista desde los ventanales del Estadio de Volkswagen, casa del Wolfsburgo, club de fútbol propiedad de la corporación automovilística. Las infraestructuras son impecables; la hierba brilla como una ensalada; los empleados sonríen; y hasta los patos que se bañan en el agua cristalina del río Aller parecen disfrutar del bienestar que emana de estas instituciones tan germánicas. Todo rezuma orden y eficacia en Wolfsburgo, menos el equipo de fútbol. Del equipo de fútbol se puede decir lo peor que se puede decir de un equipo de fútbol. El Wolfsburgo, rival del Real Madrid este miércoles, no sabe a qué juega.

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