El fútbol es una actividad paranormal. Vichai Srivaddhanaprabha, por ejemplo. Un millonario tailandés, dueño de un imperio dedicado a los duty free, se hizo en 2010 con el Leicester. Importó algunas extravagancias. Salir del estadio en helicóptero, por ejemplo, aterrizado previamente en el círculo central. Mi preferida, como nostálgico de los vestuarios fuertes, es la del monje budista que hace llamar de vez en cuando para que dé suerte a la plantilla. El hombre se llama Phra Prommangkalachan y también ha recibido visita de los jugadores en su templo. ¿Qué hace? Les cuelga del cuello amuletos sagrados que según él les dan buena suerte. "No estoy seguro de que hayan comprendido todo lo que les expliqué, pero saben que les traerá buena suerte". Además, Srivaddhanaprabha ha encargado a Prommangkalachan rezos por su equipo.
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