Sin ataduras mentales, con seriedad y buen gusto, el Valencia despachó al Eibar sin nervio alguno en Mestalla, víctima de su falta de intensidad y del buen hacer del conjunto che que intenta terminar el curso dejando un buen sabor de boca, maquillando una temporada para olvidar. Paco Alcácer fue lo que se espera de él, un definidor puro, un delantero con mayúsculas, autor de tres goles en la primera mitad que derrotaron a un Eibar tibio y de vacaciones con la salvación lograda con antelación y de sobras, con humildad, orgullo y dignidad. Valencianista de cuna, con alegría contenida y mucha rabia celebró Alcácer su hat-trick, reflejo de la impotencia vivida por el Valencia durante el curso, en Champions, Copa y Liga, aliviado con esquivar el descenso que nadie en Mestalla se atrevía a nombrar. Con tres victorias consecutivas, Pako Ayestarán engorda el currículum para aspirar a postularse como entrenador del Valencia más allá de junio.
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