Toda la pasión futbolera del torneo más antiguo del mundo explotó en la grada de Wembley que ocupaban los aficionados del Manchester United cuando, ya sobre el añadido del tiempo añadido, Martial marcó y llevó al equipo que entrena Louis Van Gaal a la final de la FA Cup. Fue el frenético final a una semifinal que se presentó como un analgésico para el Everton y el United. Necesitaban, tanto unos como otros purgar las penas de una temporada gris, lejos de sus objetivos. Mientras el Everton merodea por la mitad de la tabla en la Premier, a 18 puntos de los puestos de Europa, el United todavía sueña con colarse en los puestos de Champions. El futuro de los dos técnicos que estaban en liza, Roberto Martínez y Louis Van Gaal, es incierto.
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