Su explosivo arranque y el consecuente punto de velocidad dejaban atrás a cualquier lateral que le aceptara el reto de una carrera corta. Neymar acabó 2015 en modo turbo, con unos registros que constataban su tercer puesto en la lucha por el Balón de Oro, tras Messi y Ronaldo. “Está a un nivel superior. Sabemos que si le entregamos el balón puede romper a su marcador. Y si está inspirado, no hay quien lo pare”, decían entonces sus compañeros del Barça.
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