Hasta las cinco de la tarde del sábado 20 de marzo nada hacia presagiar el hundimiento del FC Barcelona. Los azulgrana se imponían 0-2 en un estadio complejo, El Madrigal, y ampliaban su ventaja virtual a 11 puntos respecto al Atlético de Madrid —que 24 horas antes había caído frente al Sporting de Gijón en El Molinón— y a 15 puntos respecto al Real Madrid, que aún no había disputado su partido frente al Sevilla. El equipo carburaba y un gol de Rakitic y otro de Neymar permitían a los de Luis Enrique concentrarse en los cuartos de final de la Champions con el campeonato nacional prácticamente atado. Pero en apenas seis minutos todo se dio la vuelta: los castellonenses pusieron las tablas y aguantaron el resultado hasta el final.
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