Más de una vez se le fue la olla, cosa extraña, ya que por lo general Zinedine Zidane jugaba con hielo. Ahora, en su amanecer como técnico en la élite, ante la primera gran alerta que debe afrontar, no duda en apuntar de nuevo a la mente fría. El Madrid, jugadores, entrenador y presidente, afrontan ante el rebelde Wolfsburgo un reto con el que no contaban: remontar un 2-0 para encadenarse a las semifinales de la Liga de Campeones. “Oigo demasiados mensajes calientes y es lo contrario de lo que necesitamos, porque para pasar la eliminatoria habrá que tener mucha cabeza”, dijo ayer el francés. Modric, tipo que también es poco proclive a la efervescencia, abundó en el mensaje de su preparador: “Hay que entrar al partido con la cabeza fría, ser pacientes y jugar al fútbol”. De eso se trata, por más que, como es lógico, la hinchada prepare una jornada con Chamartín en combustión, con la caldera bien atizada, como en las grandes ocasiones, aunque esta no contaba tras el sorteo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/20xN4zr
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire