Cascado y plagado de suplentes, un Sevilla irreconocible no pudo con un Deportivo angustiado, que supo corregir su defensiva imagen en una mala primera parte para llevarse un punto que le sabe a gloria. Los de Emery fueron un caos, un equipo sin chispa que todo lo ha fiado a los torneos de eliminatorias y vaga en plena cuesta abajo en la Liga, donde es séptimo y lleva cuatro partidos sin ganar. Paga, además, tener una plantilla de menos profundidad que la de la pasada temporada. Su primer tiempo fue aceptable, cuando jugó a colgar balones a Llorente e Iborra. El segundo no tiene más explicación que la de ser un equipo fundido y sin sus mejores hombres, reservados por Emery. Sin Rami, Krychowiak, Vitolo, Krohn-Dheli y Gameiro, el Sevilla es un conjunto vulgar. Y no solo es un factor físico. Muchos de los titulares ante el Deportivo no lo fueron en la Liga Europa. El problema es que no dan el rendimiento adecuado, por lo que las rotaciones de Emery fueron un auténtico fiasco. El Deportivo, en el fondo, desaprovechó una gran oportunidad para conseguir el triunfo en Nervión. Lo que ocurre es que tampoco está para muchos trotes y Víctor fue demasiado reservón de inicio. El resultado, un punto de concordia en el Sánchez Pizjuán.
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