La voracidad ilimitada de Lionel Messi se explica con su fútbol de quilates, títulos y números, y se subrayó de nuevo en El Molinón. Dos goles suyos valieron para descifrar al Sporting y, de paso, para remarcarle en el olimpo azulgrana. También para darle cuerda al contador del equipo, que amplía el récord de invencibilidad a 31 encuentros, el mismo registro que consiguió Carlo Ancelotti hace dos años y a tan solo tres del récord absoluto del Madrid de Leo Beenhakker en la temporada 1988-1989.
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