El instinto goleador de Javier Chicharito Hernández radica en un hechizo. El mexicano que juega en el Bayer Leverkusen pasó una mala racha que llegó a poner en duda su valía como delantero. "En un día bueno le lanzan una gallina y la clava por el ángulo. Pero también es capaz de fallar solo y sin arquero", dijo sobre él Jorge Valdano para explicar la nube negra que le acompañaba. Sin embargo, desde que se calzó en abril de 2015 unas botas blancas, ribeteadas con rosa y verde chillón, la racha cambió por completo. Desde entonces ha anotado 29 goles.
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