“¡Obvio!”, exclama James Rodríguez cuando le preguntan por qué celebró su gol, el 2-1 del Madrid ante el Athletic, con tanta pasión que dio la impresión de que se le saldría el alma por la boca de tanto como gritó y se le hincharon las venas de la frente y se puso rojo. “Fue un lindo gol y grité así porque lo metí cuando ellos estaban jugando mejor”.
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