Con una gorra calada hasta las cejas Toby Price se siente protegido. Del calor, del agobio e incluso de la presión. No importa que haya ganado el Dakar en motos y esté atendiendo a la prensa o que se encuentre metido en un restaurante devorando un trozo de carne. Este australiano es capaz de encontrar siempre un agujero en el que sentirse cómodo. A la sombra de Coma fue experimentando el Dakar, en el que participó por primera vez el año pasado aunque ya venían dándole vueltas desde 2002. “Ojo con él que es uno de los tapados”, advirtió el ahora director deportivo antes de empezar el que sería su último Dakar y no falló. El australiano subió al tercer cajón del podio entonces y empezó a hacerse un nombre entre toda una terna de pilotos dispuestos a recoger el testigo del español. Pero ninguno ha logrado ser más rápido.
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