Estuvo en un apuro el Deportivo, lo arregló y hasta casi pudo resolver una eliminatoria que, como había pronosticado su entrenador en la víspera, se acabará de sustanciar en Riazor. Todo en un partido que muestra hasta que punto noventa minutos pueden ser un vaivén en el que nada acaba como empieza porque el Mirandés comenzó pujante y terminó contra las cuerdas para dar por bueno un empate que durante hora y cuarto no hubiese firmado; el Deportivo culminó desatado y poderoso, con la sensación de que la tarde acabó demasiado pronto.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1PKGxwy
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire