La decisión de Rafa Benítez que más molestó a la directiva del Madrid antes de la junta que determinó su destitución fue la suplencia de James en Mestalla. El colombiano no disputó ni un solo minuto contra el Valencia y, según fuentes próximas a la cúpula madridista, la medida fue gravemente censurada en el palco. Después de Bale, que costó cerca de 100 millones de euros, James, que costó 80, es el futbolista sobre cuya figura Florentino Pérez ha depositado más esperanzas a la hora de construir el Madrid del futuro. Si la posible docilidad de Zidane fue objeto de controversia tras su nombramiento como entrenador, el pasado lunes, su primera alineación indica dos cosas. Primero, que hay motivos para pensar en que actúa con independencia, segundo, que James ha caído en un bache. James fue al banquillo y en su lugar se alineó Isco como volante interior, en el conocido esquema de 4-3-3 que ya empleó Ancelotti, con Bale tapando la banda derecha.
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