Llegó la hora de la verdad en el último partido del grupo B y perdió España ante Italia (9-8). Giulia Gorlero, una portera que parecía un pulpo, una buena defensa transalpina que secó el ataque español hasta rebajarlo a un mísero porcentaje inferior al 30 -firmaron las españolas un bagaje de 8 aciertos de 34 intentos-, un tercer cuarto en el que las jugadoras de Miki Oca tuvieron cuatro jugadas en superioridad y las malograron todas, y la tremenda dureza de las italianas, reflejada en la sangre que manaba del pómulo de Laura López al abandonar la piscina al final del partido –y en los golpes que recibió Maica García o cualquiera que entró en zona de boya- resumen una derrota que complica el camino de España a la final del Europeo de Belgrado: en el horizonte se adivina la presencia de Holanda, en un hipotético cruce de semifinales. A las guerreras del agua, que todavía defienden el título europeo conseguido hace dos años en Budapest, les espera mañana, a las 17.17, en directo por Teledeporte, la siempre impredecible selección de Rusia, en el cruce de cuartos.
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