El Sevilla, intratable en Nervión, defenderá un magnífico 2-0 en Anduva ante un fantástico Mirandés. Unai Emery jugó con fuego con una alineación plagada de suplentes y obtuvo demasiado premio para el juego ofrecido por el Sevilla. No obstante, en el fútbol mandan los goles y el equipo andaluz, lógicamente, tiene más argumentos ofensivos que el rápido, intenso y combativo Mirandés. Un gol de Nzonzi y otro de Vitolo (pareció fuera de juego pero no lo fue) en el minuto 93 proporcionan al Sevilla una estupenda renta. Por el camino, Emery, que realizó demasiados cambios, vio cómo el Mirandés estuvo cerca de lograr el empate. Del mismo modo, el meta Raúl salvó al Mirandés en dos grandes intervenciones ante Krohn-Dheli y Gameiro. Fue emocionante contemplar el despliegue del Mirandés, su valentía en el planteamiento de Carlos Terrazas y, también, esa falta de gol que acabó por sentenciarlo. El Sevilla tuvo pegada y ahí radicó la diferencia. La ley del fútbol suele ser implacable.
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