El gesto adusto, en consonancia con la canción escogida, salida del cine japonés. Su estilo es clásico y él patinaba con la seriedad que la ocasión requería. La concentración máxima, porque los errores no se permiten. Ni un fallo, ni un traspié. Ni un segundo de duda. La única concesión que Yuzuru Hanyu (27 años, Kyoto) se permitió llegó al conocer la puntuación que le concedió el jurado: 330,43 puntos, una barbaridad, récord absoluto (él mismo tenía el récord anterior, logró 322,40 en el trofeo NHK de este 2015), lo nunca visto. Y el chico rompió a llorar. El jueves le dieron un diez a la ejecución de su programa corto, este sábado rompió todos los moldes. Con 219,48 puntos al programa libre el japonés ganó la final del Grand Prix que por segundo año consecutivo se celebraba en Barcelona.
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