Simeone digiere los cuatro meses de baja de Tiago con una dosis de fastidio por la inoportunidad y otra de realismo. La fractura de tibia del mediocentro luso se ha producido justo cuando el técnico había encontrado el dibujo que tanto había buscado desde el inicio del curso. En el 4-1-4-1 que había consolidado Simeone, Tiago se desenvolvía con soltura en una mezcla de líbero y cinco argentino de toda la vida. A sus 34 años, protegido por una línea de cuatro por delante, Tiago podía imponer sus dos mejores virtudes: la inteligencia táctica para escoger el momento y el lugar en el que barrer y la rapidez y la sencillez para romper línea con el primer pase.
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