Nace con una deformación genética de los tobillos y los pies; a los once meses le amputan las piernas debajo de las rodillas; inspira al mundo entero cuando corre los 400 metros en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012; seis meses después, antes del amanecer en el día de San Valentín, mata a balazos a una bella modelo de la que se había enamorado; el 11 de septiembre de 2014 una juez le condena a cinco años de prisión por homicidio involuntario; sale de la cárcel un año después y pasa a arresto domiciliario; seis semanas más tarde, el jueves pasado, un tribunal de apelación anula la sentencia de primera instancia y lo declara culpable de asesinato, por lo cual recibirá a principios del año que viene una nueva sentencia de al menos 15 años en prisión.
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