Hace dos años Gerard Piqué (Barcelona; 28 años) se retó a sí mismo porque no había ofrecido su nivel habitual y quería volver a la élite. El desafío, cuenta, le sentó de maravilla porque ahora ama el fútbol más que nunca, hasta el punto de que por primera vez se exige alargar su carrera cuando antes se contentaba con acabarla a los 30 años. Hermético a los insultos y las pitadas que le prodigan fuera del Camp Nou, debates que alimenta, cuando no provoca, con sus tweets y chanzas, que se interpretan como burlas —la más reciente fue contra Arbeloa—, entiende que es una moda pasajera y que lo único que puede hacer es jugar para ganar. Mañana disputará la semifinal del Mundial de Clubes frente al Guangzhou chino.
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