Se trata, sin duda, de una de las sensaciones de la Liga. Konoplyanka le cambió la cara al Sevilla con un espléndido repertorio de pases, fintas, disparos y cambios de ritmo. Justo lo que necesitaba un Sevilla que tiró media parte con un fútbol insulso y plano. Emery reactivó a su equipo con la entrada del ucraniano, que provocó una mejoría general del equipo andaluz. Solo en la segunda parte mostró el Sevilla credenciales de equipo importante, con las que desarmó a un Sporting muy digno. A los cambios realizados por Emery y el talento de Konoplyanka se unió, también, una jugada decisiva. Luis Hernández forcejeó con Llorente y el colegiado vio penalti. La jugada es más que dudosa. Gameiro marcó y el Sporting, con uno menos, se rindió.
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