mardi 8 décembre 2015

El segundo 8-0 de Benítez

El Madrid, más que un club, es un centro de producción de contenidos. Y el Bernabéu, más que un estadio, es un hermoso parque temático circundado por un anillo de restaurantes con terrazas con vistas a la hierba en donde los altavoces más potentes del fútbol mundial descargan una catarata de decibelios de la música más banal que se puede oír en una discoteca. Por ejemplo, Calvin Harris y sus Discípulos interpretando How deep is your love. No confundir con el tema que popularizaron los Bee Gees. Esto suena más sintético. Más digital. Más limpio y desinfectado. Como el partido que disputó el equipo contra el Malmoe. Dulce, aséptico, irrelevante por completo desde el punto de vista de la competición, donde el Malmoe no se jugaba nada y el Madrid ya se había asegurado el liderato del Grupo A, el partido, más que un duelo balompédico, constituyó una exhibición de formas y colores magníficos. Los 60.000 hinchas que se acercaron al campo lo hicieron para vibrar con la Champions lo mismo que para vibrar con Calvin Harris y su banda en el entretiempo. Con la devoción disciplinada de buenos consumidores de entretenimientos navideños.

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