Hace cinco años, el Bayer Leverkusen entendió que no le valía la pena gastar cerca de dos millones de euros por temporada en un filial (sub-23) que competía en la Cuarta División alemana. Por eso, Michael Reschke, entonces director deportivo del club y ahora del Bayern, y su sucesor en el Leverkusen, Jonas Boldt, mantuvieron reuniones con todos los equipos de la Bundesliga para promover que la decisión de tener un filial no fuera obligatoria. Fue un éxito y al inicio del curso anterior el club borró al equipo. “Cada uno tiene su realidad y para nosotros era la mejor decisión”, esgrime Boldt desde su despacho en la planta tres del BayArena.
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