Al final se llevó una alegría. Un argumento más para seguir adelante, inasequible al desaliento. El Chelsea de Mourinho, una combinación que parecía en franco peligro de separación, supero el match ball sentimental de ayer ante el Oporto que refuerza una relación todavía en crisis. Tuvo mucho que ver el azar en el resultado Ese que le había esquivado hasta el momento y que anoche decidió darse un paseo por Stamford Bridge para desgracia del Oporto.
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