El Rayo convierte los partidos en una lotería, en una apuesta a todo o nada, sin pedrea alguna. Su ambición desmesurada le pierde en ocasiones, como sucedió en El Madrigal. Mejor el conjunto de Jémez en muchas fases del encuentro, buscando la victoria se dejó vencer ante un Villarreal en el que cada partido se está convirtiendo en un drama, perdiendo efectivos por el camino. Ante el conjunto vallecano cayeron Jaume Costa y Jonathan dos Santos, sumando el grupo de Marcelino siete bajas por lesión. Con todo, con más alma que fútbol, el Villarreal, falto de confianza, remontó con dos goles de Bakambu, para alcanzar una victoria balsámica, necesaria y accidentada ante un Rayo excelso, con más juego que malicia en las áreas lo que resta credibilidad a su loable propuesta.
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