A los pies de la pared norte del Eiger resulta imposible eludir el peso de su dramática historia. Los alpinistas que se citan por vez primera en su base dispuestos a escalar su ruta clásica (1.800 metros verticales y más de 2.500 metros de recorrido laberíntico) se remiten irremediablemente a los hechos terribles que precedieron su conquista, en 1938. Eiger, término alemán, significa Ogro. Solo el suizo Ueli Steck parece encontrarse como en el jardín de su casa en una vía que ha escalado ya ¡41 veces! Y de qué manera…
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