"Comer para poder crecer" es un mensaje básico, sencillo, lógico en condiciones normales. Si quien lo dice tiene una jeringuilla en la mano y tú, deportista de élite, el pantalón bajado, el significado es radicalmente diferente. Un testigo protegido, remero de Urdaibai de Bermeo, ha relatado que ese era el mensaje con el que les convencía el entrenador del club para ponerse casi a diario una serie de inyecciones que mejoraron su rendimiento hasta llevarles a la victoria. Ha sido uno de los relatos más impresionantes de los que se han oído en la primera jornada del juicio que hoy se ha iniciado en Bilbao contra la presunta red de dopaje organizada por el club de remo de Bermeo. Un caso en el que están procesadas diez personas, entre ellas el presidente, el entrenador, el médico del club, el especialista Marcos Maynar, y la enfermera de Urdaibai que tuvieron algo que ver con el caso en 2010. El fiscal pide para cada uno de ellos dos años y seis meses de prisión por la comisión de un delito continuado contra la salud pública, y se pide un año más para el que fuera médico del club en ese momento, por falsificación de documento. La Fiscalía sostiene que administraron a los remeros eritropoyetina(EPO), dexametasona, nandrolona, hormona luteinizante y tetracosactina.
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