A los cuatro minutos, Undiano Mallenco ya era el rey de la pista. Le ayudaba su pesado historial con el Athletic por el que nunca es bien recibido en San Mamés. Y le penalizaba la actitud agresiva del Espanyol: los cuatro primeros futbolistas del Athletic que tocaron el balón de espaldas fueron al suelo. Solo en una pitó falta. La primera vez que cayó un espanyolista fue falta. El público acrecentó su ira silbando lo justo y o injusto, silbándolo todo. No son buenos esos partidos en los que el público y el árbitro arrebatan el protagonismo de los jugadores, contagiados por ese espíritu soliviantado que se pasea por el campo que anima a unos a seguir enrareciendo el partido y a los otros a pensar en la artimaña más que en la jugada. Es como si en el circo, el público abronca al jefe de pista mientras el trapecista hace un triple mortal sin red. ¡Qué desaliento!
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1WJDgPl
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire