Draymond Green cuenta que, incluso durante los seis partidos que precisó Golden State para doblegar a Cleveland en la última final de la NBA, se lo pasó en grande cuando tuvo ocasión de observar desde el banquillo las evoluciones de Stephen Curry. El base de los Warriors, a sus 27 años, pletórico, se ha explayado, más si cabe, durante las dos primeras semanas de esta temporada. De tal manera que otro de sus compañeros, Marreese Speights, tras verle anotar 53 puntos, 28 de ellos en un cuarto, ante Nueva Orleans, soltó: “¡Dénle ya el MVP!”.
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