Lleva más de 200 partidos desde que comenzó a descollar en el filial del Real Madrid, pero Pedro Mosquera Parada (A Coruña, 1988) nunca ha disputado un derbi gallego como el que se juega este sábado (22.05 horas, La 1) en Riazor. Es su momento, justo en la madurez futbolística, asentado en un rol que le exige unos metros más atrás de la ubicación en la que emergió en la capital, a la que llegó con apenas doce años para incorporarse a la cantera blanca. “De pequeño iba a Riazor a ver a Djalminha, Donato, Fran o Rivaldo. También a Víctor, claro”, detalla. Ahora será protagonista del partido que todo niño gallego desea jugar.
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