Existía la incertidumbre, la atmósfera de que algo podía cambiar, por eso de que Rafael Nadal está cerrando el curso con nota después de un año tumultuoso, pero a Novak Djokovic le bastaron unos pocos pelotazos para despejar toda incógnita: hoy día, Nole, cacique Nole, aún está lejos. Pero no solo del español, que en los últimos tres meses ha remontado hasta recuperar el fondo y la forma, sino para todos los jugadores del circuito. El doble 6-3 (en una hora y 19 minutos) es categórico, un nuevo golpe sobre la mesa del número uno para certificar que él dispone y ordena, que manda, pese a que muy esporádicamente haya tenido un resbalón en esta temporada excepcional que ha rubricado. Roger Federer o su comaptriota Stanislas Wawrinka, enfrentados hoy por la noche (21.00, Canal+ Deportes2), serán su adversario en la gran final de Londres (19.00, C+D2).
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