En las botas de Raúl, el fútbol siempre se antojaba como algo adolescente, travieso y asesino; algo imperfecto, febril. Y eso que él siempre fue una especie de niño viejo. De su juego ya se tiene que hablar en pasado porque Raúl González Blanco (Madrid, 1977) disputó anoche su último partido como profesional y lo jugó como otro más, es decir, como si esperase escribir un cachito de historia antes de que tocara el timbre y se acabara el recreo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1PJvvZh
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire