Mestalla es una plaza complicada. Presidentes, jugadores y entrenadores de antes, ahora y siempre han sufrido las críticas de la fiel afición che, exuberante en los halagos y en los reproches. Ganar no es suficiente. Cuentan también las formas, el cómo, con quién y contra quién. Nuno Espirito Santo ya lo sabe. Con una plantilla renovada y a la que supo integrar y sacar jugo, logró el curso pasado clasificar al Valencia para la Champions tras tres años sin estar presente en la máxima competición continental a nivel de clubes. El entrenador portugués está comprobando que el pasado reciente queda muy lejos para los valencianistas. Lo que cuenta es el momento presente.
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