Las camisas negras que visten ambos, casualidades de la noche, Paco Jémez y Pablo Iglesias, no se pueden ver por la radio, pero José Ramón de la Morena, camisa gris, sabe retransmitirlas como quien narra una jugada de gol y hace que la de del entrenador del Rayo, hijo de cantaor, reviva flamenca y bien planchada en la imaginación del oyente que lucha contra el sueño, y que la del líder de Podemos en campaña se pueda imaginar tierna y arrugada, de chico muy ocupado para ocuparse de cosas sin importancia. Los dos dialogan en El Larguero con De la Morena repartiendo juego y marcando el ritmo y comienzan siendo un político que busca crearse una imagen en un territorio que desconoce, el de los oyentes de un programa deportivo que buscan olvidar, quizás, los problemas de la vida, y un entrenador que juega en casa y que, inteligentemente, representa el papel del sentido común, y terminan siendo dos personas de prácticamente la misma generación (Jémez nació en el 70, Iglesias en el 78) hablando de su vida, de su infancia, de sus preocupaciones, de España. Y eso, hasta pasada la una de la mañana, la hora en la que un lunes la Gran Vía empieza a quedarse casi desierta.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1RJHS6I
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire