Una Argentina sólida pero insulsa fue suficiente para llevarse la victoria ante Colombia, con más coraje que cabeza, falta de ideas, una lacra que acumula los suficientes partidos como para que empiece a cundir la intranquilidad camino del Mundial de Rusia. No pudo hacer nada James, que buscaba redimirse en la víspera del Clásico contra el Barcelona. El 10 del Madrid y Colombia fue sepultado por el centro del campo argentino, en buena parte por Mascherano, con quien se volverá a ver el sábado en el Bernabéu.
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