Eddie Jones se marcó un objetivo ambicioso antes del arrancar el último Mundial al mando de Japón: ser recordados como el equipo del torneo. La selección nipona, que había logrado un triunfo mundialista en 28 años, asombró en Inglaterra: entró en la historia al derrotar a Sudáfrica, la única victoria del hemisferio norte contra un rival del sur, y se convirtió en el primer equipo que ganaba tres partidos y no llegaba a cuartos. El país anfitrión, desolado por su eliminación en primera fase, se quedó con el recuerdo y la Rugby Football Union inglesa ha anunciado este viernes la contratación del australiano, el primer técnico no británico que dirige al XV de la Rosa. La federación más rica y con más jugadores asume así la vanguardia del sur que ya habían abrazado antes Gales, Irlanda y Escocia, dirigidas por técnicos neozelandeses.
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