Leo Messi cayó lesionado y al minuto de abandonar el campo, la tarde en que el Las Palmas visitó Barcelona, el 28 de septiembre, la afición y los jugadores miraron a Neymar. Quedó el equipo bajo la presión de jugar sin el mejor del mundo. Pero respondió el Barça y lo hizo el brasileño, a quien se le pidió un paso adelante y dio todos los necesarios hasta marcar ocho goles en 10 partidos, tres de penalti, y uno, como el que anoche, el que cerró el choque contra el Villareal antológico, de esos que justifican porque el 11 recuerda a menudo a Ronaldinho.
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