La afición del Espanyol despidió a su equipo con pitidos el domingo pasado. Ni el gol del empate de Caicedo en el último suspiro del partido endulzó la tarde de la hinchada blanquiazul. La catarsis ya estaba en marcha y no había manera de disimular su frustración con el grupo de Sergio González. Sin embargo, el lunes una noticia funcionó de prozac: Dani Sánchez Llibre y sus aliados hacían oficial la venta de sus acciones a la empresa china Rastar Group, presidida por Chen Yansheng (“míster Chen”, para el empresario de Villassar). La ilusión empezó en los bolsillos de los máximos accionistas, se expandió a los hinchas y terminó en la ciudad deportiva.
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