Nadie le había invitado, pero él se coló en la fiesta. Y se lo pasó mejor que nadie. Dani Pedrosa apareció de la nada, batió primero a Rossi y luego a Lorenzo, se inmiscuyó en la pelea por el título que protagonizan los dos pilotos de Yamaha y se llevó la victoria en el gran premio de Japón. Nadie le esperaba, pero así es como le gusta aparecer en las citas. No hizo una buena primera vuelta, no suele hacerlas, y perdió contacto con los de delante tras el adelantamiento de Dovizioso. Pero se mantuvo constante en su ritmo y fue mejorando a medida que su depósito se iba vaciando y la pista, mojada, con zonas encharcadas y un carril que se iba definiendo con el paso de los minutos (pues hacía horas que apenas llovía), hasta que volvió a atrapar al de Ducati. Le adelantó tras once giros. Y justo en el ecuador de la prueba comenzó su remontada.
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