Sigue Rafael Nadal en la lucha, en esa brega diaria por reencontrar su mejor versión y ese juego que intimidaba y cercaba a sus rivales, sometidos por el brazo izquierdo del tótem hasta hace poco más de un año. Sigue, sigue y sigue el de Manacor, obstinado como pocos, pero ahora un tenista mucho más vulnerable. Si antes acongojaba con solo pisar la pista, ahora sus adversarios procesan los duelos contra él como una buena ocasión para hincarle el diente a un grande y darle lustre a su currículo. No lo hizo Vasek Pospisil, derrotado por 7-6 y 6-4 (después de una hora y 47 minutos), y el español afrontará una prueba aún más exigente en los cuartos del Abierto de Pekín: Jack Sock (6-3 y 6-1 a Andreas Haider-Maurer).
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