mercredi 21 octobre 2015

La paciencia de Feghouli

Para las secretarías técnicas de los grandes clubes del continente, fichar jugadores tiene escaso misterio. Simplemente es cuestión de acordar el precio del traspaso con otras entidades menores y atraer a principales futbolistas ya consagrados ofreciéndoles contratos suculentos y la posibilidad de ganar títulos. En el verano del 2010, el Valencia, endeudado al máximo, ya había vendido a Villa al Barça y a Silva al Manchester City. La economía de guerra se había instalado en Mestalla mientras su presidente por aquel entonces, Manuel Llorente, iba apagando las luces de Paterna y de las oficinas del club de la capital del Turia, para ahorrar unos pocos euros en la factura eléctrica.

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