En el otoño de 2011 la Liga ACB escenificó su acuerdo de patrocinio con la compañía Endesa, por cinco temporadas y a razón de cinco millones de euros anuales, con una rutilante presentación de la temporada. La sede de la compañía energética en Madrid, edificio futurista, sostenible y eficiente, y prodigio de la arquitectura bioclimática con un patio interior de 3.000 metros cuadrados, se transformó en una cancha de baloncesto para la ocasión, en una performance sin precedentes con jugadores de los 18 equipos de una competición que presumía de vigor. La pista, los vatios y los decibelios fueron disminuyendo y cinco años después, tras un paso por el vetusto Magariños incluido en 2013, la apertura del curso se transformó en un par de tertulias con cinco jugadores (Felipe Reyes, Juan Carlos Navarro, Dani Díez, Guillem Vives y Juancho Hernangómez) y cinco entrenadores (Pablo Laso, Xavi Pascual, Aíto García Reneses, Joan Plaza y Luis Casimiro) moderadas por Juanma López Iturriaga y Antoni Daimiel para analizar el torneo entre bromas y veras en formato late show.
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