Simeone tiene en Koke a uno de sus grandes dilemas. Le gusta su manera de jugar, lo que provoca sobre el equipo. Le gusta que ataque, porque ve los espacios. Le gusta que esté en contacto con la pelota, porque juega con la cabeza levantada. Le gusta que defienda, porque nunca niega una carrera. Le gusta tanto, que no tiene claro dónde ponerle. Y eso, en su ausencia, le ha generado unos cuantos problemas.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1GbkgXO
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire