Que al fútbol se juega corriendo es una evidencia. Que quienes más corren más peligro generan sería la segunda. Que si además de correr hay un buen control de balón mientras se galopa se monta el lío. Esto redondearía la colección de observaciones. Todo lo realiza con eficacia Griezmann, un jugador rápido, listo y de gatillo fácil que acabó con una timorata Real Sociedad gracias a una jugada para el recuerdo. Se marchó de tres jugadores como un torbellino y definió como un cirujano. Así, con un francés estelar, el Atlético sumó una de esas victorias que le sirven para ganar confianza y mantenerse cerca de sus principales rivales.
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